Hola, soy Misina; os comunico que hace un rato me han admitido en el cielo de los gatos, a pesar de los gruñidos que daba cuando me llevaban a la clínica. En mi nombre y en el de mis dueños, os doy las gracias por todas las atenciones recibibas durante mi corta vida.
Ahora estaré siempre en el jardin de la casa de Puigcerdá, rodeada de un paisaje maravilloso que mi esclavo Manolo no me dejaba ver nada más que desde la ventana, salvo algún día especial que me ponía muy pesada y me dejaba salir. Pero ellos solo lo verán cuando vengan a visitarme a casa
Repito, muchas gracias a todo el personal, especialmente a las chicas que me decían cosas bonitas.
Hasta siempre. Misina.
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